Contra todas las guerras imperialistas:
OTAN no, bases militares fuera
Retorno de todas las tropas, barcos y aviones desplegados en el exterior
El dinero de armamento, para hospitales, escuelas y equipamiento
La guerra desatada por Israel y EEUU contra Irán y el Líbano tiene un doble objetivo complementario: por parte del estado colonialista de Israel, destruir al enemigo principal que se opone a su hegemonía en la región y constituir un "gran Israel", la "tierra prometida" del sionismo, que se extendería por el Líbano, Siria, Egipto e Irán; por parte de EEUU ampliar su control mundial sobre los hidrocarburos y dificultar a China, su adversario imperialista, el acceso a la energía fósil, a una ruta comercial clave y a un país – Irán - que es una potencia económica regional, a pesar de todos los bloqueos a que ha sido sometido.
Todas las justificaciones “morales” a la guerra, que Trump modifica día a día, como por ejemplo la supuesta liberación del pueblo iraní, se desmontan con solo mirar el resultado de la intervención en Afganistán. Pero también con observar que EEUU e Israel han bombardeado prisiones llenas de presos políticos, para eliminar posibles nuevos líderes independientes. Y han esperado para iniciar la guerra a que el régimen teocrático de los ayatolás aplastara en sangre el levantamiento de las masas trabajadoras de enero de 2026. De esta manera, los agresores creen asegurarse de que la clase obrera no tendrá ya fuerzas para intervenir en los designios colonialistas que tienen pensado para su país. La realidad para los pueblos de Irán la explicaba hace unos días un joven manifestante de Teherán: “ahora tenemos que enfrentarnos a las armas de tres enemigos: EEUU, Israel y nuestro propio gobierno”.
En el Estado Español, el gobierno de Pedro Sánchez ha sido de los primeros europeos que se ha manifestado en contra de involucrarse en esta nueva guerra, que muy obviamente solo interesa a los EEUU e Israel. También ha sido de los pocos que se han pronunciado “un poco en contra” de la locura impuesta por Trump a los países de la OTAN de invertir el 5% del PIB en gasto militar. Pero no nos ha librado de verdad de la escalada militarista ni ha puesto en cuestión la pertenencia a la OTAN, la organización que somete los países europeos a los designios militares de EEUU. Como ha estado haciendo en relación con el genocidio sionista en Palestina, el gobierno socialdemócrata español es especialista en aparentar resistencia y progresismo mediático, para en realidad hacer muy poco efectivo que contradiga el curso de las fuerzas imperialistas en juego.
La guerra está afectando intensamente a la economía mundial, mucho más allá de la escalada de destrucción localizada en Oriente Medio. Como los agresores podían esperar, ha dado lugar al bloqueo del estrecho de Ormuz y puede que pronto del Mar Rojo, por donde habitualmente pasan el 20% de las exportaciones de petróleo y gas del mundo, especialmente las dirigidas a China y el resto de Asia. Sin duda, los cálculos del Pentágono contaban con que EEUU no se vería afectado, puesto que es el mayor productor y exportador de petróleo del mundo y nadie le impone límites ni bloqueos. Pero la economía capitalista es absolutamente interdependiente en todo el planeta y nadie está librándose de la crisis energética, a la que se añade la parálisis de las exportaciones desde Qatar del helio necesario para la fabricación de chips, y de los fertilizantes, imprescindibles para la producción de alimentos.
Es ya una guerra de dimensión histórica muy profunda: muestra que la parte de la burguesía que domina el aparato de estado de los EEUU, mano a mano con el gobierno de Israel, ha decidido romper cualquier freno institucional y asumir las consecuencias del caos generado, para destruir por la fuerza bruta a sus enemigos, someter por el chantaje a sus “aliados” e imponer a todos la recuperación del dominio sobre el planeta. Hoy atacan Iran, pero mañana apuntaran, según su estrategia, a otros países para acorralar a la China, que es el objetivo final de EEUU, y a configurar el gran Israel “bíblico” del Eufrates al Jordan, según los delirios sionistas. Y en ese camino, el resto de países imperialistas se agruparán en uno u otro bando para defender los intereses estratégicos y comerciales de sus propias empresas. Nos acercamos, pues, a una situación que puede desembocar en una guerra de alcance mundial que arrastre a muchos países, cuyos pueblos pondrán los muertos y el sufrimiento solo para que los imperialistas vencedores recojan los beneficios.
Frente al rearme imperialista, internacionalismo proletario
Por todo ello, nosotros decimos que no basta oponerse a esta guerra, como están defendiendo el PSOE, el PCE, Sumar, etc. Hay que oponerse a toda la escalada militar que no para de crear nuevas guerras imperialistas en las que las victimas somos los trabajadores tanto del país agredido como del agresor. Las trabajadoras y trabajadores norteamericanos, chinos, rusos, iraníes, libaneses, ucranianos o de los países europeos no somos enemigos entre nosotros. Nuestros enemigos son nuestros gobiernos, que defienden los intereses económicos y estratégicos de los que nos explotan. Nuestros intereses son los mismos en todos los países y son contradictorios con los conceptos de dominación, supremacía y belicismo
¡Para los trabajadores del mundo no hay ningún bando bueno entre todos los imperialismos belicistas! ¡Nuestro único bando ha de ser la clase obrera internacional!
Contra los programas de rearme de la Unión Europea y del Estado Español! ¡Ni un euro de los presupuestos para la escalada militar!
¡Contra el poder y los beneficios asesinos de la industria militar: ¡expropiación y control obrero de todas las empresas de armamento y auxiliares!
No podemos confiar en ningún gobierno. Solo la clase trabajadora podrá parar la escalada de los depredadores imperialistas por el control del mundo:
¡Tropas y bases norteamericanas, fuera de Europa y de todos los continentes! ¡Tropas rusas, fuera de Ucrania! ¡Retirada de las tropas, fuerzas navales y aéreas españolas, británicas, francesas, italianas, alemanas, etc. del Mediterráneo, de Europa Central, de Oriente Medio o de África!
¡Sustitución del ejército permanente por una milicia de autodefensa, indisolublemente ligada a los lugares de trabajo, a los barrios obreros, a los pueblos, a las universidades!
¡Abajo la OTAN y cualquier alianza de bloques imperialistas!
¡Por un frente único de las organizaciones obreras del Estado Español para impedir el gasto en rearme y obligar al gobierno a retirar todas las tropas, aviones y barcos puestos al servicio de la OTAN o de los intereses económicos de la burguesía española y sus aliados!
20 de marzo de 2026
INTERNACIEMA KOLEKTIVISTA CIRKLO
(Sección del CoReP en el Estado Español )