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En 2024, Irán perdió su "eje de resistencia" (Irak-Siria-Líbano-Gaza) ante la embestida de Israel, pero también del islamismo sirio y turco. A pesar de la cautela del régimen hacia el estado sionista, los ejércitos israelí (que posee armas nucleares) y estadounidense (que utilizó armas nucleares contra la población civil de Japón en 1945) bombardearon Irán en junio de 2025. Esto ocurrió sin que los aliados imperialistas de Irán (Rusia y China) le ayudaran en nada. En septiembre, el Consejo de Seguridad de la ONU restableció las sanciones que han exacerbado el empobrecimiento del pueblo iraní. Los estados imperialistas de Rusia y China apoyan al régimen reaccionario y denostado, para contrarrestar a su rival estadounidense. Este último pretende debilitar a China privándola del petróleo iraní, después de haberle cortado el acceso al petróleo venezolano.
Ante el levantamiento popular, el régimen islamista masacra
El 28 de diciembre, la mayoría de los comerciantes del bazar de Teherán cerraron sus tiendas para protestar contra la inflación galopante (oficialmente proyectada en un 52% para 2025) y la pérdida de clientes. El Banco Markazi de Irán (el banco central) devaluó la moneda nacional (el rial) en el mercado de divisas. Inicialmente, el gobierno toleró el descontento, porque lo expresaba un pilar social del régimen. Sin embargo, su postura cambió cuando las masas de estudiantes y trabajadores aprovecharon la oportunidad para manifestarse en todo el país (Isfahán, Shiraz, Kermanshah, Yazd, etc.).
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Ya el 31 de diciembre, las Basij (milicias islamistas extraidas del lumpen) y la policía oficial usaran las armas de fuego en Kuhdasht. En el funeral de una víctima, la multitud expulsó a las fuerzas de seguridad, lanzando piedras. En Malekshahi, el 2 de enero, los manifestantes irrumpieron en la comisaría. Trump amenazó con atacar a Irán. Esto envalentonó al "Líder Supremo de la República Islámica", quien acusó el levantamiento de estar manipulado desde el extranjero: " Los alborotadores... deben ser puestos en su lugar " (Ali Jamenei, 2 de enero).
El 3 de enero , la última de las tres festividades religiosas chiítas, se produjeron manifestaciones en más de 30 ciudades. En Darehshahr, al oeste, los manifestantes lanzaron cócteles molotov. A pesar de los disparos, las manifestaciones crecieron y desafiaron a la República Islámica con gritos de "¡Muerte a Jamenei!". A partir del 4, los manifestantes se reunen por las noches. En Ilam, mercenarios del régimen no dudaron en perseguir a los heridos hasta el hospital, golpeando al personal médico con porras.
El 5 y el 6 de enero, estallaron manifestaciones en más de 40 ciudades. Pero el fervor revolucionario se entrelazó con corrientes reaccionarias. Muchos participantes exigían el fin de toda ayuda a los palestinos y a las minorías chiítas de la región, así como el regreso del hijo del Sha. Al igual que en 2022, los trabajadores del Kurdistán encabezaron las protestas. El Estado desplegó a los Pasdaran (Guardias Revolucionarios, las fuerzas de élite del régimen) en esta provincia. El 7 de enero, varias fuentes iraníes informaron de huelgas espontáneas.
Un partido reformista (PCI-Komala) y partidos nacionalistas burgueses kurdos (PKDI, PJAK…) llamaron juntos a todas las clases sociales a una “huelga” de un día el 8 de enero.
El jueves 8 de enero se registraron las manifestaciones más grandes y generalizadas, con participación de ciudades como Tabriz, Urmía y Ardebil. Ese mismo día, al menos 50 ciudades kurdas participaron en una huelga general convocada por siete grupos políticos kurdos. Al menos 36 universidades iraníes participaron en manifestaciones y utilizaron consignas antigubernamentales en los últimos 13 días. (Derechos Humanos Iraníes, 9 de enero)
Esto no detiene la masacre. Los muertos se cuentan por cientos y los heridos por miles.
Para que la clase obrera pueda organizarse y defenderse
Con la ayuda de Trump, el hijo del Sha se ofrece a reemplazar al líder supremo y garantizar la continuidad del Estado burgués (como lo hizo el ayatolá Jomeini cuando el monarca fue derrocado por una revolución): "Por favor, estén listos para intervenir para ayudar al pueblo iraní" (Reza Pahlavi, 9 de enero).
Frente a la Guardia Revolucionaria, el Basij y la policía, todas las organizaciones obreras y oprimidas deben organizar conjuntamente la autodefensa de los manifestantes, la creación de milicias obreras y estudiantiles, y su armamento. Dentro del ejército, debe librarse una campaña sistemática de agitación y propaganda para ganar a los reclutas para la revolución, de modo que vuelvan sus armas contra los generales y líderes políticos que oprimen a las mujeres, los trabajadores y las minorías nacionales.
Sin demora, deben convocar una huelga general, crear consejos (shoras) en empresas, oficinas gubernamentales, universidades, barrios obreros y pueblos, y centralizarlos. Esta es la manera de tomar la iniciativa de todos los explotados: campesinos pobres, desempleados, jóvenes y la pequeña burguesía urbana, y ofrecer una alternativa a la restauración monárquica.
De lo contrario, el campo será ocupado por “reformistas” del régimen, por monárquicos apoyados por Washington, por burgueses “demócratas” o nacionalistas burgueses que quieren su mini-Estado que dividirá al proletariado por nuevas fronteras y que dependerá de las potencias regionales e imperialistas.
¡Solidaridad internacionalista del movimiento obrero de todos los países con las masas iraníes!
En Estados Unidos y en todos lados, los sindicatos y los partidos obreros deben hacer campaña para impedir todos los bombardeos imperialistas y sionistas y para levantar el bloqueo económico.
Por un partido obrero revolucionario
La burguesía iraní sobrevivió a la revolución de 1978-1979. Ante la amenaza de una revolución social, recurrió al clero y a sus bandas fascistas, y finalmente a la dependencia del imperialismo ruso y chino.
Las corrientes provenientes del estalinismo capitularon en 1978-79 en nombre del "antiimperialismo" ante los mulás; hoy, en nombre de la "democracia", los oportunistas apuestan por estados imperialistas "democráticos", algunos incluso formando alianzas con monárquicos antidemocráticos. ¡Ninguna confianza en Estados Unidos ni en ninguna otra burguesía imperialista! ¡Ruptura con todos los sectores del capitalismo local!
Sin un partido al estilo bolchevique, la clase obrera, por no hablar de los estudiantes, carece de memoria y de estrategia. La lección de toda la historia mundial y nacional es que la clase obrera debe liderar el movimiento de todos los oprimidos y explotados. Por eso necesitamos organizaciones de autodefensa y autoorganización. Por eso necesitamos una estrategia de revolución permanente. Por eso necesitamos un partido conectado con los trabajadores conscientes de todos los países.
¡Abajo la dictadura islamista! ¡Disolución de las fuerzas represivas! ¡Las religiones son un asunto privado! ¡Separación del Estado y el clero chií!
¡Por la liberación de los presos políticos! ¡Por todas las libertades democráticas (libertad de expresión, libertad de asociación, derechos de las mujeres, derecho de huelga, derecho de manifestación…)! ¡Por el derecho a la autodeterminación de las minorías nacionales!
¡Congelación de alquileres! ¡Indización salarial inmediata al coste de la vida! ¡Control obrero sobre la producción y la distribución! ¡Expropiación de grandes empresas y fundaciones! ¡Un solo banco público!
¡Expropiación de los grandes propietario urbanos que viven de rentas, de las grandes propiedades agrícolas capitalistas y de las fundaciones religiosas! ¡Gestión colectiva del agua! ¡Cooperativas de formación voluntaria!
¡Cierre de todas las bases militares (francesas, chinas, rusas, británicas, americanas) en Oriente Medio y el Mediterráneo, salida de la flota americana del Golfo Pérsico, del Océano Índico y del Mar Mediterráneo!
¡Huelga general! ¡Autodefensa de las manifestaciones! ¡Creación de shoras en lugares de trabajo, de vida, de estudio y en los cuarteles!
¡Gobierno obrero y campesino basado en las shoras! ¡Federación Socialista de Asia Occidental!
11 de enero de 2026
Colectivo Revolución Permanente