Estados Unidos e Israel han lanzado una ofensiva aérea masiva contra Irán el 28 de febrero, utilizando cientos de cazas y bombarderos. Argumentan que Irán estaba a punto de conseguir armas nucleares y misiles balísticos intercontinentales, y que era necesario rescatar a las masas iraníes masacradas por la dictadura islámica y derrocar al régimen.
Al gran y orgulloso pueblo de Irán, les digo esta noche que ha llegado la hora de su libertad. (…) Cuando terminemos, tomen el control de su gobierno. Dependerá de ustedes tomarlo. (Trump, 28 de febrero)
A lo largo de la historia, los imperialistas, ya sean estadounidenses, británicos, franceses, rusos, etc., han blandido pretextos de la misma naturaleza para justificar su interferencia y agresión, supuestamente para evitar una amenaza militar o para restaurar la democracia, en Irak, Libia, Ucrania… y más recientemente en Venezuela.
Ni la China imperialista, que amenaza a Taiwán, ni la Rusia imperialista, que invadió Ucrania, han movido un dedo para defender a su "aliado" iraní, ni tampoco Venezuela. En realidad, a los imperialistas no les importa el pueblo; apoyan a un "demócrata" con la misma facilidad que al peor déspota, según les convenga. Las guerras que libran nunca son por los derechos de los pueblos, sino por la interminable repartición del mundo. Al mismo tiempo, Israel ha lanzado una nueva agresión contra el Líbano, con ataques aéreos diarios sobre ciudades y pueblos y la invasión de tropas en el sur, ordenando a más de 700.000 civiles evacuar la zona.
Trump está restringiendo las libertades democráticas en Estados Unidos, lanzando su fuerza policial paralela, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), contra los trabajadores inmigrantes. Está estrangulando a Cuba. Amenaza a Panamá, Canadá, Groenlandia, México, Colombia... El gobierno sionista de Netanyahu es responsable del genocidio en Gaza y la colonización forzada de Cisjordania. ¿Y estas figuras se han convertido de repente en los defensores de las masas iraníes? La intervención militar estadounidense en Venezuela y el secuestro de su presidente solo han dado por resulltado la continuidad del régimen en el poder, mientras Estados Unidos se ha hecho con el control de los recursos petroleros del país.
A pesar de las declaraciones de Trump, que cambió rápidamente, el bombardeo masivo de Irán no pretende permitir que las masas iraníes tomen el poder. Al contrario, el imperialismo estadounidense, al igual que las monarquías petroleras de Oriente Medio, no teme nada más que el estallido de una revolución en Irán. En cambio, busca una solución para remendar el régimen de los mulás en una versión más aceptable internacionalmente con los llamados "reformistas" del régimen, o bien la reinstauración de la monarquía absoluta Pahlavi. Pero los "reformistas" islamistas de hoy son los verdugos de ayer de activistas sindicales, mujeres, kurdos y estudiantes. Y Pahlavi padre fue su verdugo anteayer. Fue para poner fin a la dictadura monárquica, a la dominación norteamericana y a la SAVAK que la revolución iraní comenzó en 1978 antes de ser confiscada y aplastada por la contrarrevolución islamista. Contrarevolución apoyada en ese momento por estalinistas, maoístas y la mayoría de las organizaciones que se autodenominaban trotskistas y que se apoyaron en los discursos antiimperialistas del muy reaccionario ayatolá Jomeini, para hacer creer que era un líder revolucionario.
La última movilización de las masas iraníes contra la dictadura islamista, a finales de diciembre y principios de enero de 2026, fue brutalmente reprimida por las milicias del régimen con ametralladoras pesadas. Sin embargo, ya el 22 de febrero, estallaron nuevas manifestaciones en las universidades, con manifestantes coreando "¡Abajo la dictadura!". Los agresores imperialistas se aseguraron de que este movimiento de masas independiente de enero-febrero fuera aplastado por la dictadura antes de lanzar su guerra. Pues sus bombas no tienen como objetivo liberar a las masas iraníes, sino someterlas a un nuevo amo, incluso a costa de la destrucción del país, si fuera necesario.
En caso de un ataque imperialista contra un país oprimido, nosotros, como comunistas internacionalistas, nos solidarizamos con ese país contra el imperialismo, sin brindar, sin embargo, ningún apoyo político a su régimen ni a su burguesía nacional. Esto aplica tanto para Ucrania como para Venezuela e Irán.
¡Fuera el ejército israelí del Líbano y Siria!
¡Por una campaña de los sindicatos y de los partidos obreros, en Estados Unidos y en todas partes, para impedir los bombardeos israelíes o norteamericanos; para levantar el bloqueo económico de Irán; para evacuar del Mar Mediterráneo, del Golfo Pérsico y del Océano Índico las flotas imperialistas de Estados Unidos, de Gran Bretaña y de Francia; para cerrar todas sus bases militares en Medio Oriente!
Las masas iraníes han demostrado una valentía admirable en su lucha contra la dictadura. Ahora, además de la represión del régimen, también deben protegerse de las bombas estadounidenses e israelíes. Pero, inevitablemente, la lucha se reanudará. Lo que falta no es, sin duda, corage, sino la organización política del proletariado iraní, de los estudiantes, en una línea clara:
¡Abajo la dictadura islamista! ¡Disolución la Guardia Revolucionaria y el Basij! ¡Las religiones son un asunto privado! ¡Separación del estado y el clero chií!
¡Por la liberación de los presos políticos! ¡Por todas las libertades democráticas (libertad de expresión, libertad de asociación, derechos de las mujeres, derecho de huelga, derecho de manifestación…)! ¡Por el derecho a la autodeterminación de las minorías nacionales!
¡Autodefensa de las manifestaciones! ¡Creación de shoras en lugares de trabajo, de vida, de estudio y en los cuarteles!
¡Ni "reformistas" del régimen ni monárquicos proimperialistas! ¡ Por un gobierno obrero y campesino basado en los shoras! ¡Por una Federación Socialista de Asia Occidental!
4 de marzo de 2026
CoReP