Carta del Consejo de Cooperación de las fuerzas comunistas y de izquierda de Irán para el derrocamiento revolucionario de la república islámica y el establecimiento de un régimen de consejos en Irán

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Autoría: Consejo de Cooperación de las Fuerzas Comunistas y de Izquierda de Irán (Unión de Trabajadores Socialistas, Partido Comunista de Irán, Partido Comunista de los Trabajadores - Hekmatista , Organización Vía Obrera, Organización Fedayín Minoritaria, Núcleo Minoritario)

Una nueva ola de sublevaciones a nivel nacional, que comenzó el 27 de diciembre de 2025 tras el hundimiento del valor de la moneda nacional y el alza de los precios de los productos básicos, se extendió rápidamente a universidades y decenas de ciudades de todo Irán. Quienes salieron a las calles en todas partes atacaron al régimen de la República Islámica con el lema "¡Muerte al dictador!". Los líderes y comandantes del régimen islámico, aterrorizados por la propagación de la ira y la protesta entre las masas, recurrieron a la represión sangrienta desde el primer momento y los primeros días. En los días duodécimo y decimotercero, utilizaron los gritos a favor de Reza Pahlavi y las órdenes de Trump como pretexto para reprimir las manifestaciones. Llevaron su brutalidad y salvajismo a un nuevo nivel, dando una dimensión horrorosa a sus crímenes. En aquellos días, los dirigentes de la República Islámica, mientras cortaban internet y las comunicaciones telefónicas, masacraron a miles de personas, amontonaron los cuerpos de las víctimas en grandes almacenes en Karaj, Teherán y otros lugares.

Esta poderosa ola de protestas es una continuación del movimiento revolucionario de 2022, los levantamientos populares y las importantes convulsiones políticas que han transformado el panorama político iraní durante los últimos ocho años, y generado un cambio significativo en la mentalidad y la conciencia de los trabajadores y el pueblo iraní. La fuerza impulsora de estos movimientos sociales son los trabajadores, la población urbana pobre, las mujeres, los enseñantes, los jubilados, los estudiantes y los jóvenes marginalizados, quienes se han visto obligados a enfrentarse directamente al régimen capitalista islámico mediante protestas contra el exorbitante coste de la vida y la inflación galopante, el desempleo, la pobreza y las dificultades económicas sin precedentes, la discriminación sexual, nacional y religiosa, la negación de los derechos sociales, políticos e individuales, y las políticas medioambientales destructivas. El movimiento obrero iraní, que con sus magníficas huelgas y manifestaciones ha inspirado otros movimientos de protesta radicales desde hace casi dos décadas, no solo preparó el terreno político para el auge de estos levantamientos masivos, sino que también extrajo su fuerza de los propios movimientos. Las mujeres, indignadas por la discriminación sexual y cuyo papel pionero en estos acontecimientos ha sacudido los pilares ideológicos del régimen islámico, también están transformando las calles y ciudades de Irán al oponerse a la ley islámica sobre el uso del hiyab. El movimiento estudiantil, que se ha aliado repetidamente con los oprimidos en estos enfrentamientos, sigue siendo un bastión de resistencia y defensa de la libertad y la igualdad. El movimiento revolucionario de trabajadores y aquéllos que defienden la libertad en el Kurdistán ha demostrado a gran escala cómo, para librarse de la República Islámica y alcanzar sus objetivos, ha adoptado una estrategia de unidad y solidaridad con el movimiento a escala nacional. Otros grupos sociales, como escritores, poetas, artistas revolucionarios y cineastas progresistas, al acompañar el movimiento y representar las epopeyas y los sacrificios de los trabajadores y los oprimidos, sus protestas y sus sufrimientos, han revelado en la práctica la misión del arte progresista a través de la experiencia viva de la lucha de las masas.

Estos masivos movimientos sociales y de protesta, que gozan de la simpatía de la mayoría del pueblo iraní, han puesto claramente de manifiesto la ilegitimidad política del régimen de la República Islámica. En este contexto, la creciente crisis de legitimidad, el estancamiento ideológico, la profunda crisis económica y la devastación de la infraestructura de producción y transmisión de energía, la corrupción institucionalizada y el crecimiento de las bandas mafiosas dentro del aparato gobernante, las consecuencias del recrudecimiento de las sanciones internacionales, la inflación galopante, los aumentos de precios sin precedentes y un tsunami de desempleo, la incontrolable crisis ambiental y decenas de otros problemas, han dejado al régimen capitalista islámico incapaz y desesperado, incluso para proporcionar pan, agua, electricidad y aire limpio.

Esta desesperación, en el contexto del fracaso de su política regional estratégica, el colapso de las fuerzas del “Frente de Resistencia” y la derrota en la Guerra de los Doce Días, ha intensificado los conflictos internos y la crisis dentro del sistema dominante. En la situación actual, si bien el régimen islámico se ha inclinado por la negociación y el compromiso para escapar de la presión de las potencias imperialistas estadounidenses y occidentales, romper su aislamiento internacional, enfrentarse al pueblo y contrarrestar el creciente movimiento obrero y las protestas masivas, se ha basado en una estrategia de represión intensificada y la comisión de crímenes atroces como clave para su supervivencia.

Sin embargo, en el contexto de la realidad económica actual, marcada por la creciente brecha entre los pobres y los ricos, la persistente discriminación, la desigualdad y la perspectiva de un agravamiento de la inflación, de la pobreza y de la miseria, mientras el régimen islámico se muestra impotente e incapaz de responder a las demandas de los movimientos sociales, cuando las masacres y la represión han perdido su antigua eficacia para intimidar a la sociedad, el crecimiento y la expansión del movimiento obrero y otros movimientos sociales progresistas y de protesta se han vuelto inevitables. Como lo han demostrado las actuales manifestaciones a nivel nacional, cabe esperar levantamientos y estallidos de ira popular aún mayores.

En estas condiciones, no solo las facciones gobernantes, sino también todos los segmentos de la oposición burguesa iraní son incapaces de ofrecer una respuesta o solución para poner fin a esta inmensa pobreza económica y sufrimiento social. Ciertas facciones de la oposición burguesa iraní, como las corrientes republicanas, que temen el ascenso del movimiento obrero y revolucionario más que a la propia República Islámica, basándose en una supuesta estrategia de no violencia, han etiquetado preventivamente la revolución y la iniciativa independiente de las masas como "violentas" y han declarado abiertamente su oposición a cualquier forma de transformación revolucionaria. La solución propuesta por estas fuerzas para gestionar la crisis económica capitalista en Irán no es otra que continuar con los despidos, la devaluación de la fuerza laboral, la normalización de las relaciones con los gobiernos occidentales y la aplicación de programas económicos de libre mercado. En el mejor de los casos, estas fuerzas buscan, preservando las relaciones capitalistas, reemplazar el despotismo religioso existente por un gobierno laico pero igual de explotador.

Otro grupo de fuerzas de oposición burguesas, como los monárquicos, la Organización Muyahidín -e Jalq , los republicanos prooccidentales y los partidos nacionalistas del Kurdistán y otras regiones, han depositado sus esperanzas de derrocar al régimen de la República Islámica en las políticas de máxima presión de la administración Trump, incluyendo la intervención militar y los actos de guerra del Estado fascista israelí. Éstas no ofrecen otra perspectiva que una transferencia de poder realizada por encima de las masas y la desintegración del tejido social.

Está claro que, en estas condiciones, una intervención militar estadounidense no sólo sería perjudicial para el movimiento popular iraní, sino que también podría favorecer la supervivencia y el ascenso de una facción del gobierno islámico que posee tanto la capacidad de llegar a acuerdos con Estados Unidos como la de reprimir brutalmente las manifestaciones en curso.

En este contexto, el socialismo es la única alternativa capaz de abrir un horizonte de liberación para los trabajadores y oprimidos de Irán, quienes han sido llevados al borde del abismo por la pobreza generalizada y la ausencia de derechos políticos y sociales. El socialismo y el establecimiento de un sistema de consejos para trabajadores, productores y oprimidos en Irán constituyen la única alternativa capaz de poner fin a todas las crisis económicas, las penurias sociales, la falta de derechos, la discriminación y las desigualdades que abruman a las clases trabajadoras. La alternativa socialista se basa en fundamentos prácticos objetivos y realistas. Se basa en el poder real de la clase obrera y su movimiento social, en su hegemonía política sobre los acontecimientos sociales y otros movimientos revolucionarios en la sociedad; se basa en el movimiento de liberación de la mujer, el movimiento estudiantil radical, el movimiento revolucionario de trabajadores y pueblos que buscan la libertad en el Kurdistán y las luchas de otras nacionalidades oprimidas, así como en el movimiento contra la pena de muerte y sus luchas sobre el terreno.

Estos movimientos sociales, muy activos sobre el terreno, también han avanzado en cuanto a organización y dirección, a pesar de la represión ejercida por el régimen de la República Islámica. Los dirigentes socialistas y activistas del movimiento obrero, así como otros movimientos sociales progresistas, pueden cumplir su misión histórica en este momento uniéndose en torno a una estrategia socialista para fortalecer su organización, formar una dirección nacional y adquirir hegemonía política sobre estos movimientos. Solo a través del movimiento obrero, apoyándose en su poder organizado y en unidad y solidaridad con estos movimientos sociales progresistas, podrá ser derrocada revolucionariamente la República Islámica, con sus Guardias Revolucionarios, su ejército, su aparato represivo, burocrático y legislativo. Y, sobre sus ruinas, podrá establecerse un sistema de gobierno de los consejos de trabajadores, productores y oprimidos de Irán. Mediante una transformación fundamental de la economía, esto abrirá a la sociedad un horizonte de liberación de todas las aflicciones del sistema capitalista y una perspectiva de libertad, igualdad y bienestar.

Dado que la lucha revolucionaria para derrocar a la República Islámica ha entrado en una fase decisiva, el Consejo de Cooperación de las Fuerzas Comunistas y de Izquierda de Irán enfatiza la necesidad vital de expandir la lucha unificada y nacional para derrocar a la República Islámica y establecer un sistema de consejos por parte de los trabajadores y oprimidos de Irán. A diferencia del sistema parlamentario capitalista, que transforma la participación en la política, el gobierno y la administración de la sociedad en un ámbito especializado e inaccesible para los trabajadores y el pueblo, el sistema de consejos se basa en la participación directa de los ciudadanos, desde el nivel local hasta el nacional. Esto garantiza y asegura la participación de los trabajadores y el pueblo en las decisiones políticas y económicas, así como en la administración y gestión de la sociedad. Por lo tanto, a diferencia de los planes de la oposición burguesa, que aboga por un período de transición y un sistema parlamentario, consideramos que el sistema de consejos es el medio más eficaz y accesible para que todos los miembros de la sociedad participen en el gobierno, tanto como legisladores como ejecutores de la ley.

El Consejo de Cooperación de las Fuerzas Comunistas y de Izquierda de Irán cree que, en un contexto en el que los avances tecnológicos y la expansión de las redes sociales han desarrollado las comunicaciones más que nunca y han hecho que el acceso a la información en todas las áreas esté ampliamente disponible para el público, esto hace que el sistema de consejos sea una posibilidad práctica y facilitará aún más la participación directa de los trabajadores y las masas populares en la administración de la sociedad.

Un gobierno de la sociedad fundado sobre los consejos puede prevenir el establecimiento de un sistema burocrático que, una vez más, se coloque por encima del pueblo y lo reduzca al papel de espectadores impotentes en el escenario político. Los trabajadores y las personas organizadas dentro de un sistema consejista serán a la vez legisladores y ejecutores de la ley. En este sistema de gobierno, todos los funcionarios administrativos, políticos y judiciales son elegidos por el pueblo y pueden ser destituidos en cualquier momento si así lo decide la mayoría de los votantes. El sistema consejista estará estructurado jerárquicamente, siendo el Congreso Nacional de Consejos el órgano supremo de la soberanía popular en Irán. El Congreso Nacional de Consejos actuará como legislador, organizador de las más altas instituciones estatales y asuntos ejecutivos, y de supervisor de su trabajo. En un gobierno de los consejos, los partidos políticos solo pueden tener representación en los órganos administrativos y de gestión de la sociedad y del poder político participando en las elecciones de los consejos en los diversos niveles.

El poder de los consejos, que surge del levantamiento de las masas, puede declarar e implementar rápidamente las medidas políticas y disposiciones programáticas descritas a continuación, que tienen sus raíces en la vida cotidiana y las luchas de los trabajadores, productores y oprimidos de Irán:

  1. Establecimiento del poder de los trabajadores mediante órganos que permitan el ejercicio directo de la voluntad popular. Expansión de los consejos en centros de trabajo y zonas residenciales hasta los niveles municipal, regional y nacional para sustituir el poder de la República Islámica, garantizando el derecho al voto universal, general, libre, secreto e igualitario para todos los ciudadanos, utilizando todas las formas de participación directa de las masas. El derecho de toda persona mayor de 18 años a postularse y ocupar cualquier cargo electivo. El derecho de los votantes a revocar a sus representantes en todos los niveles, en cualquier momento, si así lo decide la mayoría.
  2. Detención, juicio y condena de los dirigentes de la República Islámica ante tribunales públicos.
  3. Libertad para todos los presos políticos. Abolición de los delitos políticos y desmantelamiento de las cárceles políticas. Abolición de la pena de muerte. Abolición de la tortura.
  4. Declaración e implementación incondicional de la libertad política, la libertad de creencia, expresión, prensa, reunión, organización, formación de partidos y el derecho de huelga, así como la prohibición de toda forma de control del pensamiento. Libertad y acceso a internet para todos, derecho a la información sin censura y libertad para todos de usar diversos programas y redes de internet para expresar sus opiniones, con la abolición de toda forma de censura.
  5. Separación total de la religión y el Estado, así como de la educación. Libertad de religión y de no creencia. Abolición de todas las leyes religiosas, desmantelamiento y disolución de las fundaciones e instituciones religiosas gubernamentales. Confiscación de los bienes y propiedades de estas instituciones que propagan la ignorancia y la superstición, así como de todas las dotaciones, y asignación de estas para satisfacer las necesidades inmediatas de la población.
  6. Implementación del control obrero sobre la producción y distribución.
  7. Garantizar el sustento y el bienestar de todos los ciudadanos, de acuerdo con los estándares globales modernos, mediante consejos e instituciones elegidos por los trabajadores y el pueblo. Establecer un seguro de desempleo adecuado para todas las personas mayores de 18 años aptas para trabajar, así como para quienes no puedan hacerlo por razones físicas o mentales. Garantizar la educación, la atención médica y los servicios de salud pública gratuitos para todos los ciudadanos.
  8. Eliminación total de todas las formas de discriminación y opresión basadas en el género mediante la abolición del sistema de apartheid sexual, la derogación de todas las leyes discriminatorias y contrarias a las mujeres, la proclamación y aplicación de la igualdad total e incondicional entre mujeres y hombres en todos los aspectos de la vida individual y social, y la creación de igualdad de oportunidades en todos los campos.
  9. Reconocimiento pleno y completo de los derechos relacionados con la orientación sexual, incluido el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo, y la abolición de todas las formas de discriminación y opresión contra la comunidad LGBTQ+.
  10. Prohibición del trabajo infantil para menores de 18 años. Acceso garantizado a la educación, la atención médica, el bienestar y la felicidad para todos los niños, y la creación de condiciones propicias para su crecimiento y desarrollo. Penalización de toda agresión o abuso sexual contra menores y garantía de protección estatal para la infancia.
  11. Rechazamos toda forma de opresión, discriminación y desigualdad en la sociedad mediante la proclamación e implementación de la plena igualdad de derechos para todos los ciudadanos, sin distinción de género, religión, nacionalidad, raza o ciudadanía. Rechazamos la opresión nacional y resolvemos los problemas nacionales mediante el reconocimiento del derecho a la autodeterminación mediante el voto de las comunidades afectadas. Simultáneamente, defendemos la unidad libre y voluntaria de todos los habitantes de Irán y creemos que dicha unidad sirve a los intereses de la clase obrera y las masas trabajadoras.
  12. Abolición del secreto comercial. Abolición de la diplomacia secreta.
  13. Medidas inmediatas y planificación a largo plazo destinadas a proteger el medio ambiente y los recursos vitales como el agua, el suelo y el aire limpio, reduciendo y, eventualmente, eliminando el uso de combustibles fósiles y reemplazándolos con energía renovable.
  14. Implementación de la propiedad social en sectores clave de la industria, banca, servicios, comercio y grandes empresas agrícolas y ganaderas.
  15. Colocación bajo control público de todas las instituciones industriales y comerciales, así como de los activos, propiedades y riquezas de las diversas fundaciones e instituciones afiliadas al régimen de la República Islámica; tomar el control de las dotaciones y utilizarlas para el bien público.
  16. La Autoridad de los Consejos Populares de Irán considera que uno de sus deberes importantes es apoyar los movimientos obreros, socialistas, de liberación y de libertad en el mundo y la región.

La Conferencia de Estocolmo llama a los trabajadores, a las masas trabajadoras, a quienes buscan la libertad, a las mujeres progresistas y a los comunistas a unirse a la alternativa de los consejos, a participar en su concepción y desarrollo, y a ampliar este horizonte en la lucha continua. Hemos entrado en una era decisiva que también determinará el destino de las generaciones futuras. Nuestra decisión revolucionaria, nuestra voluntad y nuestra acción de hoy pueden y deben moldear este período y el futuro. La alternativa de los consejos y el socialismo es urgente y alcanzable, y debe, en el marco de la lucha por el derrocamiento de la República Islámica y en el período posterior, poner fin a todas las dificultades y el sufrimiento impuestos por el capitalismo hasta la fecha.

El Consejo de Cooperación de las Fuerzas Comunistas y de Izquierda de Irán se esfuerza, de acuerdo con la misión antes mencionada, por unir y movilizar al campo revolucionario y de izquierda. Para lograr este objetivo, el Consejo considera que la expansión organizativa, la ampliación de la cooperación y la implementación de las iniciativas y acciones necesarias en este ámbito son parte integral de su programa actual y responsabilidades esenciales.

¡Abajo el régimen capitalista de la República Islámica!

¡ Viva la libertad, viva el socialismo! ¡Viva la unidad de las filas del campo alternativo socialista!

19 de enero de 2026

Consejo de Cooperación de las Fuerzas Comunistas y de Izquierda de Irán

(Unión de Trabajadores Socialistas, Partido Comunista de Irán, Partido Comunista de los Trabajadores - Hekmatista , Organización Vía Obrera, Organización Fedayín Minoritaria , Núcleo Minoritario)

[ traducción IKC desde la versión en francés del GMI ]