El memorándum entre Washington y Teherán
Los trabajadores conscientes de todos los países deben rechazar cualquier ilusión de que alguna potencia capitalista pueda abrir un camino progresista en la era del declive del capitalismo. Ni el imperialismo estadounidense, ni el ruso, ni el chino defienden los intereses de la clase trabajadora. Su rivalidad es una expresión de intereses contrapuestos entre diferentes fracciones del capital a escala mundial. Toda intervención militar de una potencia imperialista busca, en última instancia, fortalecer la subordinación política y económica de los países semicoloniales y dependientes. La lucha contra tales intervenciones es un deber fundamental del movimiento obrero internacional.