La última movilización de las masas iraníes contra la dictadura islamista, a finales de diciembre y principios de enero de 2026,
fue brutalmente reprimida por las milicias del régimen con ametralladoras pesadas. Sin embargo, ya el 22 de febrero, estallaron
nuevas manifestaciones en las universidades, con manifestantes coreando "¡Abajo la dictadura!". Los agresores imperialistas se
aseguraron de que este movimiento de masas independiente de enero-febrero fuera aplastado por la dictadura antes de lanzar su
guerra. Pues sus bombas no tienen como objetivo liberar a las masas iraníes, sino someterlas a un nuevo amo, incluso a costa de
la destrucción del país, si fuera necesario.