La guerra entre Armenia y Azerbaiyán es completamente injusta. Se discute, fundamentalmente, qué país dominará Nagorno-Karabaj. Si Nagorno-Karabaj permanece bajo el control del estado burgués armenio, significará que las guerras y los enfrentamientos continuarán. Significará que los azeríes exiliados de Nagorno-Karabaj nunca podrán volver a casa, que los kurdos exiliados se verán obligados a vivir en Azerbaiyán bajo una política de asimilación y opresión nacional. Eso significará que los pueblos de Nagorno-Karabaj no podrán determinar su futuro. Si Nagorno-Karabaj queda bajo el control del Estado burgués de Azerbaiyán, significará que el régimen de Erdoğan y los grupos yihadistas - que pone sobre el terreno durante las guerras de reparto imperialista - llevarán a cabo un nuevo genocidio armenio en la región.